martes, 14 de septiembre de 2010

Sobre la paternidad del Universo


Hace unos pocos días leí en El País el anuncio de la publicación del último libro de S. Hawking, The Grand Design. Hawking es un excelente divulgador, además de un magnifico vendedor de su propia obra. Me parece estupendo que un científico, y más un físico, logre colar sus obras entre los superventas. En esta ocasión, Hawking emplea muy astutamente el asunto de Dios para caldear el debate y lograr así un impagable servicio publicitario. Y ¿cual es el nuevo eslogan de ventas?, pues algo tan rotundo como que “Dios no creo el Universo”. No he leído el libro, pero sospecho que sus argumentos no deben ser nada nuevo, en cualquier caso, si avivan un debate inteligente al respecto, no esta de más repetir los argumentos que usa la ciencia para prescindir de la acción divina.

Es posible que en tierras más ilustradas se halla dado esta polémica (Dios Vs. Ciencia), por estos lares seguimos con el mismo coñazo: Nadal, la crisis, la liga, y toneladas de mierda televisiva. Yo, que me aburro con los triunfos del deporte nacional, me he entretenido en buscar las replicas que desde España se han echo a las ideas del físico británico. Como no podía ser de otra forma la curia se ha cabreado y han lanzado algún que otro quejido desde la Cope. Los argumentos que esgrimen son más bien flojillos y no voy a discutirlos precisamente por ese motivo. De una forma algo más meditada, el microbiólogo César Nombela defiende desde el ABC la causa divina. Para este científico la cuestión de Dios y la Ciencia es “mucho más sería..., como para despacharla en cuatro titulares”. En este sentido creo que tiene toda la razón, pero no debiera olvidar que los titulares son asunto de periodistas y no de científicos, los verdaderos argumentos no tendrían que ser buscados en los titulares de un periódico. Por otro lado, aduce que las teorías científicas siempre son provisionales y que por el momento distan mucho de explicarlo absolutamente todo. Pues no puedo decir más que en esto también tiene razón, pero que queden cosas por explicar, solo nos dice que hay que seguir trabajando y que el método científico parece ser la mejor forma de avanzar. Por mucho que lo lamenten los creyentes la ciencia continua, de forma inexorable, segando la hierba bajo los pies de Dios. Finalmente, alega que Dios es necesario para responder “la pregunta fundamental, la del sentido de la vida”. Pero en esto no puedo darle la razón ya que para este tipo de cuestiones tenemos a los Monty Python.